Un diamante de laboratorio y un diamante natural comparten la química: ambos son carbono cristalizado. Pero no son lo mismo. Los separa todo lo demás: su origen, su huella física, su rareza y lo que significan para quien los lleva y para quien los hereda.
El diamante natural se formó hace entre mil y tres mil millones de años, a más de 150 kilómetros bajo la superficie, y subió a la luz en erupciones volcánicas profundas. Esa historia queda escrita dentro de la piedra: inclusiones minerales, patrones de crecimiento, nitrógeno agrupado en su red cristalina y una fluorescencia propia.
El diamante de laboratorio crece en semanas dentro de un reactor, por los métodos CVD o HPHT, y deja otra firma: crecimiento por capas o en formas cubo-octaédricas, restos metálicos del proceso y otra química de impurezas. Por eso un laboratorio gemológico como GIA, HRD o IGI distingue siempre uno de otro, y por eso sus informes son distintos.
Un anillo con un diamante natural lleva dentro un fragmento de la Tierra anterior a cualquier historia humana, único e irrepetible. Esa es la promesa que simboliza un compromiso: algo que no se fabrica ni se repite. Un diamante de laboratorio, en cambio, puede producirse en serie, a demanda, tantas veces como se quiera.
El diamante natural es finito: las minas se agotan y la oferta de piedras de calidad no crece. Por eso conserva mucho mejor su valor y se transmite de padres a hijos, como las joyas de familia que tasamos y compramos cada semana en el atelier. El de laboratorio se fabrica sin límite: su precio no ha dejado de caer a medida que aumenta la producción y su valor de reventa es mínimo. Comprarlo es adquirir un bien de consumo; elegir un natural certificado es crear patrimonio.
En JEWELRY INVESTMENTS trabajamos exclusivamente diamantes naturales, cada uno con su informe original de GIA, HRD o IGI y, a menudo, con el número grabado con láser en el filetín. Si busca anillo de compromiso, diséñelo en Elija su anillo o vea nuestros diamantes naturales certificados. Para inspirarse, lea cómo pedir matrimonio y elegir el anillo. Y si tiene joyas heredadas, mándenos un mensaje y le agendaremos cita.